José Enrique Aguar

Si deseas el éxito, no lo busques; limítate a hacer lo que amas y lo que crees

viernes

10

febrero 2017

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Entrevista Vozpopuli

Escrito por . Publicado en Ciutadans

Entrevista de David Martínez en Vozpopuli.com


Ciudadanos tiene desde el miércoles un diputado provincial menos, el cisma interno de la Comunidad Valenciana agravado y la posibilidad cierta de que al portazo de José Enrique Aguar le sigan más a corto y medio plazo. El hasta ahora concejal naranja en Benetússer (Valencia) y portavoz del partido de Albert Rivera en la Diputación valenciana ha dejado el carné “desmoralizado y harto” de la deriva que a su juicio experimenta el proyecto. Cree que los “bandazos” ideológicos han expulsado a la socialdemocracia de la que él procede y que los cambios estatutarios no dejan lugar a la discrepancia interna.

-¿Por qué se va de Ciudadanos?

-No es algo que haya decidido de la noche a la mañana. Cuando uno toma una decisión así, de consecuencias tan importantes, lo hace tras haberlo meditado mucho. A mí irme de Ciudadanos me cuesta problemas personales, me cuesta dinero y me cuesta aguantar a los que exigen que también deje el acta. Pero no podía más, la asfixia había llegado al extremo, era insoportable.

-¿Y la gota que colma el vaso es la Asamblea General?

-Del congreso yo salí destruido. Los congresos están concebidos para unir, para hacer que los que entran medio cabreados salgan contentos, o por lo menos se intente. El que tiene la baraja en su mano reparte las cartas: reparte ases, doses, treses… Y al final todo el mundo cree que ha jugado la partida y sale ilusionado. Pero aquí no. Fue un congreso donde ciento y pico compromisarios no se esperaron a que acabara y se fueron a casa sin participar en la votación del Consejo General. De los 500 que se quedaron, 98 no votaron a la propuesta a la búlgara presentada por la dirección. Eso es un congreso mal parido, salió la gente con la sensación contraria a lo que es propio de estos eventos. De un congreso tienes que salir que te comes el mundo, con las pilas cargadas para dar la batalla contra los rivales. Es un esfuerzo económico, de organización… Pero no sumaron a los descontentos, no supieron o no quisieron.

-¿En qué consistía esa asfixia de la que hablaba antes?

-Yo me afilio a Ciudadanos por Antoni Asunción, que está en Movimiento Ciudadano desde el principio. Me dice “vente conmigo que este proyecto vale la pena”. Y es que era un proyecto transversal, donde teníamos cabida los que procedemos de la socialdemocracia. Era un partido de centro liberal tendente al socialismo democrático, encajaba conmigo, que había estado 20 años en el PSOE. Y me emocionaban esos inicios, me animaban, y arrastré a toda la gente que estaba conmigo en CDL [Centro Democrático Liberal, plataforma que articuló Aguar tras abandonar el PSOE]. Hicimos un congreso y nos integramos en el Movimiento Ciudadano, montamos toda la estructura en la Comunidad Valenciana, sacamos 50.000 votos en las elecciones europeas partiendo de la nada. Allí te sentías a gusto, reconocido, trabajando por un proyecto en el que creías. Todo eso me lo quitan definitivamente el domingo. Yo entro en la asamblea con un partido y salgo con otro.

-¿Fue una refundación?

-Una refundación, no. Un abandono de valores. Mucha gente salió del congreso llorando. Al final dices “vamos a ver, es que no me han dejado espacio, no puedo seguir”. Yo soy una persona socialdemócrata convencida, que unos días antes había ido a Madrid a apoyar una rueda de prensa donde se advertía de que estaban convirtiendo esto en una marca blanca del PP, que estaban derechizando el partido, que Ciudadanos ha llegado hasta aquí siendo lo que era y no es bueno cambiarlo… Mis planteamientos y mis convicciones políticas ya no tienen cabida en ese partido, donde además no se admite la discrepancia. Acabé el domingo hecho polvo, el lunes y el martes reflexioné y el miércoles dije que hasta aquí habíamos llegado.

-¿Por qué dice que no hay democracia interna?

-Porque la han laminado, la han cortado de raíz. Antes se elegía en primarias los cinco primeros puestos de todas las candidaturas y ahora solo se puede elegir al primero y eso en las ciudades de más de 250.000 habitantes y más de 400 afiliados. En el resto se hará una lista consensuada con la ejecutiva regional, ratificada por la nacional. Yo salí elegido como el cuarto más votado por mis compañeros y nadie me podía quitar ese puesto. Y en lo orgánico, pues por ejemplo para elegir al coordinador territorial de la Comunidad Valenciana se hará reuniendo a los tres coordinadores provinciales con cinco personas designadas por la Ejecutiva nacional y eligiendo uno de esos ocho. Es decir, que colocan al que quieran, nos pueden traer a uno de Galicia si quieren a dirigir el partido en Valencia.

-¿Tuvo ocasión de criticar todo esto en la Asamblea?

-Nosotros sacamos 12 delegados independientes para la Asamblea General y pedimos tener cuatro en cada una de las tres comisiones -valores, estatutos y estrategia-, pero metieron a seis en valores y a seis en estrategia. Ninguno en estatutos, qué mala suerte. No pudimos quejarnos del cambio en las primarias o en la elección del coordinador territorial. Entonces, sales de ahí y dices “no hay más recorrido, se ha acabado”. Los que estaban blindados están ahora más blindados, con más poder… Las minorías han sido arrasadas, esquilmadas, no hay una mínima garantía de democracia. Vuelves desmoralizado.

-¿Cómo está la situación del partido en la Comunidad Valenciana?

-La dirección aquí está compuesta por exmiembros del Partido Popular, todos fueron expulsados del PP y ahora han entrado en el Consejo General. Es tremendo. El deterioro en lo ideológico y en lo orgánico es total. En lugar de implementar mecanismos meritocráticos, para reconocer el mérito y el trabajo de las personas, se premia solo el ser amigo del que manda. El trabajo y la capacidad no valen para nada: o eres amigo del que elige o no tienes nada que hacer. Ese no es el partido al que yo me afilié. Antes había unos valores, unos estatutos y unos reglamentos que han desaparecido.

-Dice que le están pidiendo que deje el acta.

-Sí, y no lo dejo porque yo no he cambiado, el que ha cambiado es el partido. Son ellos los que tienen que renunciar. Son un partido que no es el mismo que se presentó a las elecciones. Yo estoy en el mismo sitio.

-¿A qué cree que obedece el cambio en el ideario que ha impulsado la dirección?

-Tiene el mismo sentido que los bandazos del último año y medio. Las empresas de márketing les dicen “hay hueco en la izquierda” y se van a competir con el Partido Socialista; luego les dicen “hay hueco a la derecha” y se van a por el PP. Son bandazos, movimientos al margen de los principios, que siguen el interés de sacar votos. Hubo quien dijo que se había convertido en el partido de las frases de azucarillo: Un día se levantan con la consigna de que hay que decir que no son ni rojos ni azules y se tiran dos meses repitiendo lo mismo: “no somos ni rojos ni azules, no somos ni rojos ni azules”. Así no se puede hacer un partido político, esto no es lo que era Movimiento Ciudadano.

-¿Hay muchos que piensan como usted?

-El problema es que nadie lo puede decir en este partido. Solo Carolina [Punset], de vez en cuando, y los que ya nos hemos ido. Echan a gente por lo que ha escrito en un grupo de Whatsapp. Entonces nadie habla por miedo a que lo defenestren, no hay posibilidad democrática de ascender o de hacer valer tus ideas si no eres amigo de los que mandan. Nadie se queja porque todo el mundo tiene aspiraciones. Y el que no las tiene se va a los dos meses de llegar, tras ver el panorama. Así han pasado de 30.000 afiliados a 20.000. Pero va a haber muchos abandonos, no solo de afiliados, que ya se están yendo, sino de cargos públicos. Claro que va a haber más, porque esto ya no se aguanta.

-¿Planean fundar otro partido?

-No he pensado en eso, ahora lo que hace falta es empezar a decir las verdades.

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